Especiales

El contagio

La UE desarmada

Agencias de calificación pirómanas

Editorial

Un año después del inicio de la crisis griega, la eurozona está todavía al borde del abismo. Ni los 110.000 millones de euros prometidos por la UE y el FMI ni el plan de rigor drástico llevado a cabo por el Gobierno de Yorgos Papandreu han mejorado la situación financiera de Grecia. Y aún menos, han convencido a los mercados financieros y a las agencias de calificación, que han aumentado la presión.

Después de Grecia, Irlanda y Portugal, sometidos a la presión de los planes de rescate y a la dureza de las medidas de ajuste, Italia y España han sido también sacudidas por la acción de los mercados financieros. El riesgo de quiebra en uno de estos dos países podría hacer explotar la zona euro, con unas consecuencias políticas y económicas imprevisibles.

En Bruselas, Frankfurt (sede del Banco Central Europeo), Berlin, París y todas las demás capitales europeas, los responsables políticos y económicos están buscando la solución: ¿aumento del rigor, solidaridad entre los países, suspensión de pagos, contribución del sector bancario?

Entre llamadas al federalismo y defensa de los intereses (¿egoístas?) nacionales, los dirigentes europeos dudan sobre qué camino deben tomar. Impotentes ante el poder de los mercados y de las agencias de calificación, parecen incapaces de tomar una acción decisiva... manteniendo el riesgo de dejar que la situación escape a su control.