La justicia alemana piensa en verde y acaba de detener la construcción de una central térmica de carbón en Datteln, en la cuenca del Ruhr. Die Tageszeitung celebra que el tribunal de Múnster haya tenido en cuenta, entre otras cosas, que la central “no contribuye a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero”. El diario berlinés subraya que no se trata “de una central cualquiera ni de una sentencia cualquiera”. Según Eon, la empresa constructora, la central, un prototipo de una nueva generación de centrales térmicas, iba a convertirse en la más productiva de Europa; habría tenido una capacidad de 1.100 megavatios, “casi tanto como una central nuclear”, pero también habría generado el 0,73% de las emisiones alemanas de CO2. Su construcción, que no atendía a la necesidad de reemplazar ninguna antigua central, habría supuesto el incumplimiento de uno de los objetivos del plan de desarrollo de la región, la reducción de las emisiones de CO2. “Los magistrados han hecho bien en recordar que los sermones deben plasmarse en hechos", concluye el diario.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.