Después de la muerte de seis paracaidistas en un atentado suicida en Kabul el 17 de septiembre, el gobierno italiano se encuentra dividido acerca de una eventual retirada anticipada de sus tropas de Afganistán. El líder de la Liga Norte, Umberto Bossi se apuntó inmediatamente al creciente rechazo por parte de la opinión pública a la presencia italiana en Afganistán, que según de una encuesta publicada antes del atentado sería mayoritariamente favorable al regreso de las tropas de aquí a Navidad (51%). Sus declaraciones han provocado la ira del Ministro de Defensa, Ignazio La Russa (Pueblo de la Libertad) que no digiere la alianza de gobierno con la Liga y defiende firmemente la presencia italiana en la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad), informa La Repubblica.
El presidente del Consejo, Silvio Berlusconi, ha confirmado el compromiso italiano en Afganistán, al mismo tiempo que ha propuesto una reducción del contingente de aquí a final de año. Roberto Saviano escribe en La Repubblica, que "la mayoría de los 20 soldados muertos en el atentado de Afganistán eran originarios del sur de Italia. Se trata de italianos del sur o hijos de italianos del sur, alistados en el ejército en sus regiones de origen o desde otras regiones. Actualmente contemplamos al enésimo "tributo de sangre" que las regiones del sur, los más pobres de Italia, pagan por el resto del país".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.