"El hombre que quiere quemar los libros", titula Libération. El hombre en cuestión es Farouk Hosni, de 71 años, ministro egipcio de Cultura desde hace 22 años. "Yo mismo quemaría los libros israelíes si se encontraran en las bibliotecas egipcias", anunció el año pasado ante el Parlamento egipcio. Si a esto añadimos otras declaraciones hostiles con respecto a los judíos, no es de extrañar que su candidatura al puesto de secretario general de la UNESCO esté generando polémica desde hace varias semanas.
Numerosos intelectuales denuncian el antisemitismo de este "amigo irascible" cuya candidatura cuenta con el apoyo de Francia. En el centro de este "billar diplomático" se encuentra la Unión para el Mediterráneo, promovida con gran boato en 2008 por Nicolas Sarkozy y presidida conjuntamente con…Egipto. Tras finalizar la guerra de Gaza en 2009, los países árabes se han mostrado reticentes al proyecto de la UPM. Desde entonces, Egipto "hace alarde de reanudar una especie de diálogo…si salvamos al soldado Farouk Hosni", explica el diario francés.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.