Gazprom ha encontrado socios clave para llevar a cabo sus planes en Europa. La Dziennik Gazeta Prawna de Polonia publica que, según el diario ruso Kommiersant, dos empresas energéticas francesas, GDF Suez y Electricité de France (EDF) pronto firmarán acuerdos con el monopolio ruso para participar en el desarrollo de los gasoductos Nord Stream y South Stream. Ambas empresas se convertirán en accionistas de los proyectos y en destinatarios del gas ruso. “Parece que para las empresas francesas es más atractivo firmar con los rusos que unirse al gasoducto ‘Nabucco’, subvencionado por la UE, que atravesará el explosivo Cáucaso y Turquía oriental”, informa el periódico. Según fuentes anónimas citadas por Kommiersant, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y su homólogo francés, François Fillon, discutieron el lunes los acuerdos alcanzados entre las empresas francesas y Gazprom. Con este pacto, EDF conseguiría el 9% del South Stream, que conectará Rusia con Austria e Italia, y GDF participaría en el desarrollo del gasoducto Nord Stream germano-ruso que suministrará gas ruso a Alemania vía el lecho del Báltico. “A pesar de las protestas de Polonia – que teme que el gasoducto, que sortea su territorio, le sirva a Moscú como medio de chantaje – el Kremlin sigue buscando socios que le ayuden a terminar el proyecto clave para un Gazprom en ‘apuros’ financieros”, apunta DGP.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.