Libération ha proporcionado un listado en el que se recogen los préstamos tóxicos vendidos por Dexia Crédit Local (DCL), “el banco que ha arruinado a 5.500 municipios” franceses. Entre 1995 y 2009, esta entidad franco-belga prestó alrededor de 25.000 millones de euros a grandes ciudades y pequeños municipios en forma de préstamos denominados “estructurados”, basados en la evolución comparada del franco suizo, del euro, del yen y del dólar. Se trata, como escribe Libération de “trampas mortales”: ofrecen tipos de interés muy bajos los primeros años, pero “entramos en un mundo de locos, en el que cualquier acontecimiento mundial que tenga repercusiones económicas puede encarecer los pagos de un municipio francés”. Actualmente, las 5.500 colectividades locales deben pagar un interés de cerca de 4.000 millones de euros.
Como estos préstamos también son arriesgados para el que los comercializa, Dexia quiso protegerse ante los grandes bancos internacionales, comprándoles “swaps estructurados”, es decir, contratos de intercambio de dinero a futuros, para equilibrar su posición. “De repente, el montaje ideado es totalmente ventajoso para los grandes bancos. (...) Y si especulan bien, tendrán el éxito asegurado”, explica el diario. “De este modo, JP Morgan se ha embolsado 712 millones de euros de beneficios, el Royal Bank of Scotland, 676 millones y Goldman Sachs, 507 millones”.Libération concluye que “si existe un ámbito en el que hay que lamentar que la imaginación haya asumido el poder, sin estar dispuesta a aceptar sus responsabilidades, es sin duda el de las finanzas: los ciudadanos de los municipios afectados tendrán que pagar durante veinte años la creatividad de las cabezas locas de la banca. Y ya sabemos lo que nos espera: más impuestos, menos gastos y congelación de las inversiones futuras”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.