El 13 de septiembre, el ministro francés de inmigración, Eric Besson, ha anunciado que no firmará los decretos de aplicación de la ley que imponían las pruebas de ADN para los inmigrantes candidatos a la reagrupación familiar en Francia. "No estoy en capacidad (…) de respetar el espíritu y el texto de la ley" ha declarado el ministro, un antiguo miembro del Partido socialista, quien considera que la diplomacia francesa no tiene los medios para asegurar la confidencialidad de los datos genéticos de los inmigrantes. La decisión ha sido bien recibida por las asociaciones de lucha contra el racismo a la vez que "ha desencadenado un clamor de protesta por el flanco derecho", subraya Le Figaro. Los responsables de la mayoría parlamentaria reprochan al ministro principalmente por haber anunciado su decisión de forma unilateral, en una gran radio nacional privada y de no haber informado previamente al Parlamento. "Si la aplicación de una ley plantea problemas técnicos, el gobierno debe dirigirse al Parlamento", opina el presidente de la Asamblea nacional en las columnas del mismo periódico francés.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.