“El presidente [polaco] Kaczyński me ha prometido que firmará el Tratado de Lisboa si antes lo aprueban los irlandeses en referéndum,” revela el presidente del Parlamento Europeo Jerzy Buzek en una entrevista concedida a Dziennik Gazeta Prawna. Los colaboradores del presidente polaco dicen que podría firmar el tratado incluso el mismo día del referéndum irlandés, es decir, el 2 de octubre; a condición, claro está, de que el electorado irlandés vote sí. Buzek añade que Bruselas no tiene ningún plan de emergencia en caso de que falle el referéndum. “No hay necesidad de plan B. Nos quedaremos con el Tratado de Niza, aunque eso suponga frenar el proceso de integración. Frenar, en cierto modo, el triunfo de todos nosotros”.
En referencia a la elección de un nuevo presidente de la Comisión Europea, Buzek dice apoyar a José Manuel Barroso porque la UE “necesita un presidente de la Comisión lo antes posible, y que este presidente sea lo más fuerte posible.” El presidente del Parlamento Europeo cree que “los ciudadanos de la UE esperan de nosotros acciones concretas: medidas contra la crisis, estímulos para el crecimiento económico, respuestas al proteccionismo, garantías de una mejor supervisión financiera, y no es posible hacer nada de todo eso sin un Parlamento y una Comisión eficientes.”
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.