“Rostowski predice la guerra”, titula Dziennik Gazeta Prawna al día siguiente de que el el ministro polaco de Finanzas, Jacek Rostowski, avisó en el Parlamento Europeo de la posibilidad de que haya guerra en Europa "dentro de diez años" si la Eurozona implosiona como resultado de la crisis de la deuda. La mayoría de los comentaristas polacos han calificado su discurso de polémico, como poco. "El ministro ha reforzado los estereotipos de los polacos como un pueblo dominado por las emociones, irracional y que pierde el control con facilidad", lamenta un columnista de Rzeczpospolita. Reconociendo en todo caso que la "hipérbole de la guerra" de Rostowski ha sido una exageración, el diario de tendencia liberal Gazeta Wyborcza viene al rescate del ministro señalando que lo fundamental de su discurso es cierto: "la ruptura de la Eurozona sería una catástrofe económica y política para Europa".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.