“El plan de austeridad se aprueba en medio de enfrentamientos” titula La Stampa el día siguiente a la votación en que los diputados han aprobado definitivamente el paquete de medidas económicas por valor de más de 53.000 millones de euros que pretende restablecer el equilibrio presupuestario del país en 2013, mientras decenas de personas se manifestaban a las puertas de la Cámara. El plan prevé disminuir el número de funcionarios, aumentar el IVA y retrasar la edad de jubilación para las mujeres, así como simplificar los trámites para el despido, según explica el diario de Turín. Esto ha levantado críticas por parte de Confindustria, la patronal italiana, respecto a la ausencia de medidas para reactivar el crecimiento.
Aprovechando la coyuntura, Silvio Berlusconi ha intentado que se aprobase otro decreto dirigido a limitar las escuchas telefónicas, entre otras cosas, para protegerse en los procesos que hay abiertos contra su persona. Cargada de ironía, La Stampa señala al respecto que el propio jefe de Gobierno está siendo investigado desde hace poco por haberlas utilizado ilegalmente para perjudicar a un miembro de la oposición. “Gobernar significa hacer lo que es necesario, no lo que uno quiere ”, comenta La Stampa, que le plantea a Berlusconi si no desearía “dar un paso atrás” y darle el relevo a un gobierno técnico, de mostrarse a la altura de los desafíos a los que se enfrenta Italia, “tras veinte años de cabaret que demasiado a menudo degeneraban en un pésimo espectáculo”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.