"Robert Bourgi, el antiguo 'Señor Africa' que prende fuego a la República", titula Le Monde. El pasado fin de semana, este ex consejero oficial de Nicolas Sarkozy acusaba al antiguo presidente Jacques Chirac y a su antiguo primer ministro Dominique de Villepin de haber “recibido cada año maletas llenas de varias decenas de millones”, por parte de los jefes de Estado africanos, para financiar las campañas electorales.
Estas declaraciones huelen “a podrido”, lamenta el diario, que recuerda que "Bourgi no es un desconocido. Durante mucho tiempo ha sido el colaborador de Jacques Foccart, padre de la unidad de África del Elíseo, creador de las relaciones incestuosas entre Francia y sus antiguas colonias: financiación secreta de tal o cual partido, a cambio del apoyo de Francia a los regímenes establecidos en África”. En un editorial titulado ¿la Vª República, una República bananera?” Le Monde constata que “después del mal sabor de boca que dejó el caso Bettencourt y la vigilancia ilegal de un periodista de Le Monde, este hecho confiere a nuestra democracia una imagen degradada, sucia, y poco adecuada para llevar a cabo un debate electoral que esté a la altura de los desafíos a los que nos enfrentamos actualmente”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.