Según fuentes oficiosas citadas por Rzeczpospolita, Polonia se niega a aceptar a los inmigrantes ilegales que cada año arriban a las costas de Italia, España y Grecia. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Franco Frattini, hace poco pidió a todos los países comunitarios que compartan los gastos relacionados con los inmigrantes ilegales o que acojan a algunas de estas personas en su territorio. “Polonia opina que este tipo de mecanismos deberían ser voluntarios. Si optamos por ello, podemos acoger por ejemplo a varios cientos de refugiados procedentes de Irak, pero no somos un país plenamente desarrollado todavía, por lo que no podemos permitirnos dar acogida a un número predeterminado de inmigrantes”, informó al diario de Varsovia Jakub Wiśniewski, de la Oficina del Comité para la Integración Europea (UKIE).
Rzeczpospolita añade que Polonia también se ha manifestado en contra de la última idea de la Comisión Europea de hacer que los Estados miembros se abran a los refugiados de países devastados por la guerra y que se los dividan de forma equitativa entre sí. Según Rzeczpospolita, “Bruselas espera que al crear una vía para que los refugiados entren en la UE de manera legal conseguirá disminuir el número de individuos desesperados que intentan atravesar sus fronteras al margen de la legalidad”. El problema es que a esta solución se oponen los países que no cuentan con mucha experiencia en materia de inmigración ilegal masiva. Según la Oficina para repatriación y extranjería, el año pasado Polonia concedió asilo únicamente a 186 personas.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.