“Bruselas presiona a Eslovaquia: deben decidir sobre la ‘muralla para el euro’”, titula Pravda, que recuerda que Eslovaquia ha decidido aplazar a diciembre la votación de su Parlamento sobre el pan de rescate griego. Se trata de una decisión que podría hacer más frágil la respuesta europea a la crisis griega. Para la Comisión Europea, “la aprobación rápida de los acuerdos de la cumbre excepcional del 21 de julio de la eurozona sobre la ampliación de las competencias del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF) también interesa a Eslovaquia”, explica el diario. Pero el primer ministro, Iveta Radičová, carece de apoyo dentro de su Gobierno de coalición. Por su parte, el presidente del Parlamento Richard Sulik, calificó el FEEF de "herramienta para producir más deuda" y estima que al implantar una “muralla para el euro”, la UE se convierte en algo parecido a la Unión Soviética. “Si Bruselas presiona, es únicamente porque todos [los dirigentes de la eurozona] se han puesto de acuerdo previamente” sobre el plan de rescate, comenta el diario de Bratislava, que concluye que “las dudas tan sólo aumentarán la factura final”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.