Los países integrantes del Grupo de Visegrado (Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría) han decidido abrir embajadas y consulados conjuntos en algunos países de Asia Central, África y América Latina para recortar los costes de su presencia en el extranjero. "Las relaciones que sostienen Eslovaquia y Hungría se parecen a una película de gángsters", señala el diario Hospodářské Noviny, refiriéndose a las tensiones que existen entre ambos países en relación con la minoría húngara de Eslovaquia. Añade no obstante que "parece que las últimas peripecias no impiden una colaboración diplomática estrecha”.
Según Varsovia, el grupo "podría convertirse en pionero en materia de diplomacia común en la UE", aunque no se trataría de misiones diplomáticas comunes, ya que Visegrád es una estructura informal que no puede representar a sus miembros en otros países. La idea de "cohabitar” en la misma embajada ya la han puesto en práctica los países escandinavos, "que comparten sede diplomática en países lejanos, pero también en Berlín", según indica el diario económico praguense.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.