“El primer ministro consigue contener la huelga” titula el Polska The Times con respecto a la visita del primer ministro polaco Donald Tusk a Lituania el pasado domingo, como reacción a la protesta de las escuelas de la minoría polaca contra la reforma del sistema introducida este año. Unos 60.000 polacos, de los 280.000 que viven en Lituania, han firmado una petición contra una reforma que consideran discriminatoria. El viernes, la mayoría de las escuelas polacas en Lituania se pusieron en huelga, una huelga que por el momento se ha paralizado durante dos semanas al haber establecido Polonia y Lituania un comité para llegar a un acuerdo acerca de la polémica reforma.
El editorial de Gazeta Wyborcza señala que a pesar de que la nueva ley reduce el número de asignaturas impartidas en polaco, y sin duda provocará que se cierren algunas escuelas polacas, no discrimina a los polacos en Lituania, sino que los acerca a “los estándares de la educación que disfrutan las minorías nacionales de otros Estados de la UE”. Según el diario de Varsovia, la creación del comité bilateral de educación puede ser “el primer paso para resolver otros asuntos cruciales para la minoría polaca”, lo que incluye las indemnizaciones por las propiedades polacas confiscadas por la Unión Soviética tras la segunda Guerra Mundial y el derecho a la señalización bilingüe en ambas lenguas. “Lituania debe entender que (...) los derechos fundamentales de una minoría en la UE no son un capricho polaco”, sino “un llamamiento para cumplir con los estándares comunitarios”, concluye Gazeta Wyborcza.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.