Para hoy están previstos ataques de sudor y tosidos secos y nerviosos en Bruselas cuando se conozcan los resultados de un encuesta publicada en la portada del Irish Independent, que revela que el apoyo al "sí" al Tratado de Lisboa ha bajado al 46% desde el 54% que alcanzó en pleno verano. El claramente impopular gobierno irlandés del Fianna Fail, que está apresurando la ratificación en lo que todo el mundo admite que está siendo una poco brillante campaña, se puede contentar con que solamente el 29% de los que respondieron dijeron que votarían “no” el próximo 2 de octubre. La cuestión es que un asombroso 25% sigue sin decidirse sobre un tratado que, después de ser rechazado en el referendum de 2008, se ha suavizado en cuestiones como la neutralidad, el aborto, y la elección de un Comisario irlandés para acomodarse a las necesidades nacionales. Pat Cox, ex presidente irlandés del Parlamento Europeo, ha manifestado que estos resultados muestran que "todavía hay mucho que hacer".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.