“El plan de austeridad es un caos. Hay que volver a hacerlo desde el principio”: así resume La Repubblica el avance de las medidas de ajuste que anunció el Gobierno hace un mes. Entonces Italia era presa de los ataques especulativos de los mercados sobre su deuda pública, que amenazaban con arrastrar al euro consigo y se trataba de tranquilizar urgentemente a los inversores, recuerda el diario. Pero el plan, ideado supuestamente para situar la deuda pública italiana (la segunda mayor del mundo en términos de porcentaje de PIB) en límites más sostenibles, cambia casi todos los días: aumento de la solidaridad de los más ricos, eliminación de provincias, reducción de los gastos de la política, reforma de las pensiones… las medidas propuestas hasta ahora se han modificado reiteradamente y se han anulado tras las protestas de uno u otro partido de la mayoría dirigida por Silvio Berlusconi.
Esta incertidumbre preocupa al Banco Central Europeo, que ha garantizado la deuda italiana con la adquisición masiva de bonos del tesoro, así como a los países de la eurozona, empezando por Alemania. “Nuestro Gobierno está dando la razón a ese grupo de diputados conservadores alemanes que se oponen al refuerzo del Fondo Europeo de Estabilización Financiera”, escribe el economista Tito Boeri en el diario romano: “No sólo no estamos favoreciendo la coordinación de las políticas fiscales fundamentales para resolver la crisis de la deuda en la eurozona, sino que además estamos contribuyendo a que se aleje la solución”. Los diputados deberán aprobar el texto definitivo el 6 de septiembre.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.