“Estamos creciendo, pero ¿hasta cuándo?” plantea Gazeta Wyborcza tras la publicación de los resultados económicos del segundo trimestre de 2011. El PIB polaco subió en ese periodo un 4,3% frente al incremento del 4.4% durante los primeros tres meses del año. “Mientras Europa se debilita, Polonia todavía se mantiene”, apunta el diario de Varsovia, aunque la mayoría de los economistas están de acuerdo en que este rápido crecimiento no podrá sostenerse a largo plazo por la desaceleración de otros países de la Eurozona, la amenaza de recesión, una demanda industrial más baja y unas exportaciones que decrecen. “Los datos publicados por GUS [la oficina central de estadística del Estado] son muy positivos. Pero estas cifras se refieren al pasado. Puede que el peligro llegue muy pronto desde el extranjero”, advierte el economista Witold Orłowski, haciendo referencia al bajo rendimiento económico del PIB de Alemania en los últimos tres meses.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.