"¡Actúen ahora!” En pocas palabras, este es el mensaje enviado desde Jackson Hole (Wyoming, Estados Unidos) por los grandes bancos centrales y la directora del FMI a los dirigentes políticos contra el riesgo de una recesión mundial, titula La Tribune. La 29ª edición de la gran asamblea que reúne a finales de agosto de cada año a los banqueros centrales más poderosos del mundo y a la flor y nata de la economía mundial era “esperada con fervor por los mercados", comenta el diario económico. El presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke, el de BCE Jean-Claude Trichet y la directora del FMI Christine Lagarde comparten la misma opinión: "Los bancos centrales no pueden con todo”. A su parecer, “la única solución, es crear planes de recuperación ambiciosos, persuasivos, impulsados por firmes consensos políticos, para que vuelva el crecimiento”. “Todo menos la pasividad, las discusiones, las dilaciones y el miedo de las agencias calificadoras”, concluye el diario en su editorial.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.