En la República Checa, el tema principal de la campaña para las elecciones europeas, son los huevos, así como suena. Más concretamente los huevos que son regularmente arrojados sobre el máximo responsable del Partido Socialdemocráta (CSSD). Jiří Paroubek, en sus mítines. "El asunto de los huevos se ha convertido en algo paranoico para los dos principales partidos del país", afirma Mladá Fronta DNES, explicando que el CSSD acusa al Partido Democrático Cívico (ODS) de estar detrás de estas agresiones; por el contrario, este partido teme la utilización del tema en su contra.
¿Por qué se ha querido atacar a Paroubek?, se pregunta el diario en portada. La razón es que, en un país en el que la abstención conoce tasas elevadas, la gente suele expresar su opinión en la calle. ¿Por qué, veinte años después de la revolución, los partidarios de la izquierda se baten con los de la derecha en la calle?, se pregunta igualmente MF DNES. Los ataques podrían estar provocados por el "gurú" de los socialdemócratas, el ex Primer Ministro Miloš Zeman, o por el polémico presidente Václav Klaus, o incluso por el ex Primer Ministro Mirek Topolánek. Esto es, subraya MF DNES, por políticos que encarnan la arrogancia, pero cuya apariencia queda impóluta. Pero el diario cita a un estudiante a la cabeza del movimiento, debido a la intención de Paroubek de pactar con los comunistas.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.