La Tribune anuncia en su portada el "presupuesto tras las vacaciones: una cuenta de 11.000 millones de euros", al día siguiente de la presentación del Gobierno de su plan de austeridad para 2012. El proyecto incluye una subida de impuestos de 10.000 millones de euros. "La subida de impuestos se dirige a los más acaudalados, pero también a las empresas, a los ahorradores y a los consumidores", resume el diario económico. El plan "cumple dos funciones: una es tranquilizar a los mercados en plena crisis de la deuda, al demostrar que el Gobierno […] aplicará las medidas necesarias para reducir el déficit". La otra función, recuerda La Tribune, es "demostrar que ha llegado el momento de ser solidarios ante las dificultades financieras, sobre todo por parte de los ricos que pretendían enriquecerse más".
Aunque sucede más bien lo contrario: las 16 grandes fortunas francesas, entre ellas Liliane Bettencourt (L’Oréal) o Christophe de Margerie (Total), publicaron el pasado 23 de agosto una petición en el semanario Le Nouvel Observateur para instar al Gobierno a que les aplicara más impuestos y contribuir así a reducir la deuda francesa. "Resulta interesante que los que amenazaban con el exilio fiscal ahora defiendan una subida de impuestos", expone La Tribune en su editorial. "No obstante, este gravamen [del 3% sobre los ingresos de los ricos] sigue siendo simbólico, ya que tan sólo aportaría alrededor de 200 millones de euros, frente a los 11.000 millones del plan global".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.