Los eurobonos son “una carga explosiva” según Handelsblatt, para el que los bonos del tesoro europeos invocados por aquí y por allá en Europa como remedio a la crisis de la deuda soberana, ponen a Angela Merkel en una situación difícil con respecto a sus socios europeos y sus aliados de gobierno. El diario económico cuenta que la canciller ha descartado definitivamente la introducción de eurobonos tras una reunión de su partido (CDU), afirmando que “no son la respuesta adecuada a la crisis en Europa”.
Así, Merkel ha querido también poner fin al debate que sacude a la clase política alemana y que está creando mucha agitación en el seno de la coalición entre la CDU, dividida, y los liberales del FDP, totalmente contrarios a los eurobonos. Una opinión compartida por más de las tres cuartas partes de los alemanes, como subraya un sondeo citado por Handelsblatt, que, sin embargo, duda de que Angela Merkel siga hasta el final “la voluntad del pueblo” porque en este terreno Alemania “carece de aliados en el ámbito europeo, incluyendo a Francia”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.