El primer ministro Petr Nečas tiene un nuevo problema: Ladislav Bátora. Este consejero del ministro de Educación ha escrito “un nuevo episodio en la crisis del Gobierno” como titula Mladá Fronta DNES. Los cinco ministros del partido de centro-derecha TOP 09 abandonaron el consejo de ministros del 17 de agosto para protestar contra sus comentarios sobre el encuentro entre el ministro de Asuntos Exteriores y líder de TOP 09 Karel Schwarzenberg, al que calificó en su página de Facebook como un "pobre viejo" que "al hablar escupe de forma insolente".
Los ministros amenazan ahora con dejar el Gobierno -lo que provocaría su caída-, ya que Bátora y su ministro no han dimitido. El quid de la cuestión, explica el periódico de Praga, es que Bátora, un antiguo lider de extrema derecha y presidente de la Iniciativa radical y euroescéptica, disfruta del apoyo del presidente de la República Václav Klaus, que no pierde ninguna ocasión para poner a Nečas en entredicho.
El caso de Bátora recuerda al del ministro italiano para las Reformas y líder de la Liga Norte Umberto Bossi, que recientemente ha provocado un gran revuelo en la prensa italiana por haber calificado de "enano tocapelotas" (sic) a su compañero de Gobierno Renato Brunetta.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.