La mayor aerolínea de bajo coste de Europa, Ryanair, pretende gastarse medio millón de euros tratando de convencer al pueblo irlandés de que diga “Sí” al Tratado de Lisboa en el referéndum que se celebrará el 2 de octubre, según informa la Gazeta Wyborcza. El pasado mes de junio, los irlandeses rechazaron el documento principalmente como consecuencia de una activa campaña contra el tratado financiada por el controvertido millonario Declan Ganley. Sondeos recientes indican que casi el 54% de los votantes está ahora a favor del Tratado de Lisboa. Según ha dicho Michael O’Leary, CEO de Ryanar: “No confío en nuestros políticos. Son incompetentes y no ganarán la votación sin ayuda, en cuyo caso el futuro de Irlanda se verá comprometido”. O’Leary no sólo planea pagar los carteles del “Sí”, sino que también pretende dedicar 300.000 euros a ofrecer descuentos especiales a pasajeros, para hacer ver a la gente corriente que ellos también podrían beneficiarse de la integración en la UE. “Hasta ahora, las empresas europeas han aportado un discreto apoyo financiero a los políticos, pero ninguna ha mostrado públicamente su apoyo a la UE. Es bueno que Ryanair recuerde a la gente los beneficios de la integración a la UE”, concluye Cornelius Ochmann, experto de la Fundación Bertelsmann alemana.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.