"El BCE defiende a España e Italia con una compra récord de deuda", titula El País tras el anuncio del Banco Central Europeo de la compra de 22.000 millones de euros de bonos de los dos países, con el objetivo de salvarlos "de la quema de los mercados". Una cifra "récord" desde el inicio del programa de compra de deuda pública del BCE en mayo de 2010. "Es una gota de agua" en relación al volumen de la deuda pública de ambos países, según el periódico madrileño, pero su efecto en los mercados ha sido "instantáneo". Esta medida del BCE, que, como recuerda El País, es "extraordinaria y temporal", seguirá vigente hasta que los Parlamentos nacionales de la zona euro adopten el refuerzo del Fondo de Europeo de Estabilidad Financiera (FESF), algo que no ocurrirá antes de septiembre.
Para el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, la compra de deuda de países en dificultad es una mala estrategia, que marca claramente la "caída del BCE". Dominado por los países del sur, que son mayoría en el seno de su consejo de administración, el Banco Central Europeo "se ha transformado en el Bad Bank [banco malo] Europeo", cuya reputación solo puede empeorar.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.