"Videocracy", del director ítalo-sueco Erik Gandini, sale hoy 28 de agosto en las salas de cine suecas. Y en Italia (donde sale el 4 de septiembre) y como sucede con todo lo que toca a Silvio Berlusconi es ya motivo de polémica. El documental, que será presentado fuera de concurso en la próxima Muestra de Venecia (2 – 12 de septiembre), relata efectivamente como la televisión privada – prácticamente un monopolio perteneciente al actual jefe de gobierno – ha cambiado la Italia de estos últimos 30 años. La RAI, televisión pública y Mediaset, las cadenas de Berlusconi, se han negado a transmitir el trailer promocional , tildado de "mensaje político crítico con el gobierno", informa La Repubblica.
"Berlusconi ha conseguido destruir la democracia italiana con la ayuda de chicas semidesnudas que bailan en la tele. La diversión en sí misma no tiene nada de malo, pero hace falta entender que no es un hecho tan inocente como puede parecerlo", explica Gandini a Dagens Nyheter. "Pero aún hay esperanza", agrega : "el poder es decadente como en Saló o los 120 días de Sodoma, de Pier Paolo Pasolini. Puede ser que la revolución vendrá precisamente de aquellos a quienes Berlusconi más ama : las mujeres", haciendo alusión a los recientes disgustos sentimentales y sexuales del Cavaliere.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.