Aprovechando que Angela Merkel estaba de vacaciones, su número dos, el nuevo ministro de Economía y dirigente de los “euro-temerosos” liberales alemanes, se ha hecho con el tema de actualidad: el rescate del euro. "El nada talentoso Señor Rösler", como lo denomina el Financial Times Deutschland, ha propuesto nada menos que la creación de un “Consejo para la estabilidad” destinado a la zona euro, que pretende presentar a sus colegas europeos a finales de septiembre. Philipp Rösler quiere que el Consejo, cuyos miembros no serían elegidos para evitar así las “presiones políticas”, someta de forma regular a los países de la "Euroland" a un test que muestre su competitividad (sobre todo, en lo que respecta al mercado laboral y a la innovación) y su rigor presupuestario, así como el control de su endeudamiento. En caso de incumplimiento, serían sancionados de forma automática, sobre todo por la pérdida de fondos estructurales de la UE, normalmente destinados a los Estados más débiles. Es la segunda iniciativa europea de Rösler, que había dado ya de que hablar hace algunas semanas al promover inversiones masivas de empresas alemanas en Grecia. Sin embargo, aún quedan dos obstáculos por salvar, recuerda el FTD: la cancillería, que no ha sido todavía informada, ha calificado las ideas del ministro de sugerencia “interesante”. En segundo lugar, retirar las ayudas del fondo estructural a un país requiere, según los acuerdos, la aprobación del Parlamento Europeo.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.