Con un número estimado de un millón de cámaras de circuito cerrado siguiendo los avatares de su población, Londres se convierte en una de las ciudades más monitorizadas del mundo. Sin embargo, la portada de The Daily Telegraph revela que, según un informe interno de la policía de la capital del Reino Unido, el Metropolitan, esta herramienta de lucha contra el crimen está lejos de ser eficiente, con un crimen resuelto por año por cada 1.000 cámaras CCTV . El diario conservador apunta que con un total estimado de 200 millones de libras (225 millones de euros) gastados en cámaras, “significa que detectar cada crimen ha costado 20,000 libras”. En respuesta al informe, Davis Davis MP, el ex subsecretario del interior del 'Shadow Cabinet' ['Gobierno en la sombra' de la oposición, propio al sistema británico], argumenta que las cámaras “crean una inmensa intrusión en la privacidad, y además suponen muy poca o incluso ninguna mejoría para la seguridad”. Mientras tanto, el gobierno argumenta que las cámaras ayudan a que la comunidad se sienta segura.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.