¿Trae el FMI mala suerte a los franceses? Tras la dimisión en mayo de su director general, Dominique Strauss-Kahn, después de ser detenido por agresión sexual, ahora es el turno de su sucesora, Christine Lagarde, que se sentará igualmente en el banquillo de los acusados. La exministra de Finanzas ha sido objeto de una investigación judicial sobre su implicación en la resolución del litigio que enfrentó al empresario Bernard Tapie contra un banco nacionalizado en bancarrota, el Crédit Lyonnais. Se sospecha que Lagarde abusó de su cargo ordenar en 2008 la conclusión del caso, pendiente desde 1993, a jueces arbitrales – es decir, privados-. Estos últimos resolvieron a favor de Tapie, ordenando al Estado que le indemnizara con aproximadamente 390 millones de euros.
"Lagarde pillada en el caso Tapie", titula Libération, que recuerda su “proximidad con el jefe de Estado” Nicolas Sarkozy. Para el diario de izquierdas, la directora del FMI “se encuentra debilitada en una institución que exige a sus dirigentes un comportamiento ético, integridad, imparcialidad y discreción”. Más prudente, el diario conservador Le Figaro, pide en su editorial que “se eviten los arrebatos mediáticos”, y recuerda que “una instrucción sigue siendo un procedimiento judicial de lo más normal”. Por su parte, el católico La Croix opina sobre Christine Lagarde que "esta nueva situación no le va a ayudar a París. Ni en Washington ni en la resolución de las crisis internacionales."
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.