Tras la desgracia del rescate marítimo de cinco inmigrantes eritreos, únicos supervivientes de una embarcación en la que viajaban más de ochenta personas de Libia hasta la costa italiana, se ha levantado en Italia una controversia acerca de las políticas de inmigración. Il Messagero informa que el ministro de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, de la Liga Norte, ha acusado a la Unión Europa de "no haber respondido aún a la pregunta: ¿será posible que se trate de un problema que incumbe sólo a Italia? Los refugiados deben obtener asilo y sustento del conjunto de los países europeos, no sólo del país de llegada".
El gobierno italiano no sólo se ha enfrentado con la UE. Según el periódico católico Avvenire, también está estudiando la posibilidad de presentar "una rogatoria internacional contra Malta por no brindar auxilio en situación de peligro de muerte". El miércoles pasado una patrullera maltesa se aproximó al barco inmigrante sin llegar a abordarlo, sólo para proporcionarle alimentos y combustible para que pudiera proseguir su viaje hacia Italia. La ley internacional exige el rescate en el mar de cualquier persona en peligro, pero el gobierno maltés afirma que los cinco eritreos "se hallaban en buenas condiciones y deseaban continuar su viaje en el momento de la intervención de la patrullera".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.