Atenas sigue luchando contra las llamas. Cientos de bomberos griegos, con la ayuda de medios aéreos procedentes de varios países europeos, tratan de sofocar los incendios forestales que asolan desde hace tres días la región de la capital griega. "Miles de desplazados en las calles de Atenas", titula Ta Nea en referencia a los planes de evacuación que han reavivado en la opinión pública el recuerdo de los incendios del 2007. En aquella ocasión, ardieron más de 250.000 hectáreas y fallecieron 77 personas. El diario de centro-izquierda señala tres causas para la actual catástrofe: "Todo apunta a que los incendios han sido provocados; los aviones han tardado en llegar, y la falta de coordinación de los bomberos ha ralentizado las operaciones". El diario To Ethnos comparte este análisis y añade que "el viernes, 21 de agosto, se subestimó la importancia de los primeros incendios" y "hasta el domingo no se recurrió a los bomberos que estaban de vacaciones".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.