Tras el acuerdo sobre el aumento de la deuda estadounidense, el Volkskrant considera que “los populistas toman la crisis como rehén”. El diario neerlandés señala que en tan solo dos semanas, los dirigentes de ambos lados del Atlántico “parecen haber evitado la quiebra de la primera (los Estados Unidos) y la decimoséptima (Grecia) economías del mundo”, pero que, en realidad, las soluciones escogidas muestran que han actuado en función de su propio interés. “El plan de rescate griego es un laberinto en el que se pierden incluso los especialistas financieros. El plan de austeridad estadounidense es un tubo vacío que muestra claramente lo que aún no se ha decidido (el aumento de impuestos), pero que deja a medio camino lo que pasará realmente”.
Los dirigentes europeos han ayudado a Grecia, pero se niegan a aumentar los fondos de rescate hasta una cantidad que permitiría que otros países se beneficiaran. Los políticos en Washington han aumentado el límite del crédito, pero se niegan a reducir estructuralmente la deuda del Estado a través de un aumento de los impuestos”. Para satisfacer a su electorado, deberían controlarse los poderes en Bruselas y en Washington. Según el Volkskrant, esto se debe al “ miedo cada vez mayor de los populistas que, en algunos países (Países Bajos, Finlandia) han tomado a los Gobiernos como rehenes y, en otros amenazan con hacerlo”. El diario lamenta que,de cara a las elecciones, Barack Obama, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy ignoren “ocasiones históricas como la integración acelerada de Europa y un mayor protagonismo del Gobierno federal” en detrimento de “concesiones políticas con populistas como Marine Le Pen, Bild-Zeitung [publicaciones alemanas] y el Tea Party”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.