La República Checa y Eslovaquia conmemoran cada una a su manera el 41 aniversario de la invasión del país por las tropas del Pacto de Varsovia. En Praga, se recuerda la caída del “socialismo de rostro humano” y del comienzo de la “normalización” que aislará el oeste de Checoslovaquia durante veinte años. Para esta ocasión, el diario Mladá Fronta DNES publica un reportaje fotográfico inédito que ilustra la represión de los protestantes en Praga el 21 de agosto de 1969, día del primer aniversario de la invasión. En Bratislava, el aniversario ha dado lugar a una nueva disputa entre eslovacos y húngaros: Lidové Noviny cuenta de esta forma que algunos políticos eslovacos, el presidente de la República y el Primer Ministro en primera fila, firmaron un llamamiento para impedir que el Jefe de Estado húngaro participara en la inauguración de una estatua del primer rey de Hungría, San Esteban, en Komárno, al sur de Eslovaquia. El periódico añora la época aún reciente en el que los responsables eslovacos evocaban la historia común y el acuerdo entre eslovacos y húngaros en el seno del Imperio Austrohúngaro.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.