“O cambia ahora, o Italia quebrará”, titula La Repubblica. El diario italiano informa en un “nuevo y dramático” manifiesto firmado el 27 de julio por los sindicatos, bancos y empleados de la federación Confindustria, donde todos instan al Gobierno de Berlusconi a actuar de forma inmediata para “obtener créditos en los mercados antes de que la situación económica en Italia sea insostenible”. “Ahora necesitamos una ruptura [con el pasado] y un nuevo pacto social”, dice el documento, “para asegurar la sostenibilidad de la deuda y la creación de empleo”. “Las medidas de austeridad aprobadas por el Gobierno italiano la semana pasada aún no han convencido a los mercados”, destaca La Repubblica. Sobre esta misma cuestión, el columnista de Corriere della sera, Massimo Franco, considera el manifiesto como “el alarido de la economía italiana en un país sin credibilidad”. A continuación, el columnista afirma que “este documento casi sin precedentes envía al Gobierno italiano a un eterno purgatorio, y pone de manifiesto el descontento general existente con la política económica del gobierno de Berlusconi”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.