La prensa económica alemana no cabe en sí de gozo. Después de que Handelsblatt publicara su portada sobre “la máquina de dinero alemana“, le toca al Financial Times Deutschland : “La industria alemana a la cabeza de la economía mundial“. El motivo de esta alegría viene del informe de Naciones Unidas sobre la inversión en el mundo publicado el 26 de julio : desde el 2008, las inversiones francesas, británicas y japonesas en el extranjero están en caída libre, mientras que las alemanas han aumentado en un 35%, haciendo de Berlín el segundo inversor del mundo después de Estados Unidos. Los países emergentes, con China a la cabeza, atraen a la mitad de los inversores, ya que ya no son solo lugares de producción barata, sino cada vez más también mercados de consumo. En su editorial, el FT Deutschland ve una oportunidad para acabar con el derrotismo alemán : “Cualquiera que, durante los últimos años, haya seguido los debates, la televisión los libros 'de la decadencia' concluía una cosa : Alemania pierde [...]. Pero los temores eran exagerados [...] Invertir en lugares de producción en el extranjero beneficia a todo el mundo. La economía no es un juego de suma cero. “
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.