Eurocities, una red compuesta por 130 ciudades europeas, ha apelado a las instituciones de la UE para que otorguen a las autoridades municipales mayor poder sobre los asuntos de inmigración, informa el sitio web Euobserver.com. La inmigración afecta principalmente a las áreas urbanas y las autoridades locales quieren desempeñar una "función claramente definida como colaboradores". También querrían ver un cambio en el debate para que se destaquen las ventajas económicas de la inmigración. Hacen referencia a un informe de indicadores sociales en la UE que calcula que, según las tendencias demográficas actuales, Europa habrá perdido 65 millones de sus habitantes a mediados del siglo XXI, lo que tendrá un importante impacto en la población activa. Entre sus propuestas se encuentra un aumento de la financiación para esquemas de ayudas a la comunidad, destinados a inmigrantes que sean ciudadanos de la UE. Actualmente existe un fondo de 825 millones de libras para programas como los de enseñanza de lenguas para inmigrantes que no sean ciudadanos de la UE, pero según Eurocities, los ciudadanos de la UE "no se encuentran en esta categoría y no reciben ayudas". El documento de políticas de Eurocities ha surgido en respuesta al "Programa de Estocolmo", un plan de la Comisión Europea de cinco años sobre cómo tratar cuestiones como la inmigración, el asilo y la integración y que deberá acordarse en otoño.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.