El número de víctimas mortales entre los efectivos militares británicos llegó a 204 el fin de semana, así lo indican los titulares de The Daily Telegraph, que ilustra el total en su portada con una composición fotográfica de los primeros 200 soldados fallecidos. El registro de esta cifra coincide con el anuncio por parte del secretario de Defensa Bob Ainsworth de que "La tropas británicas podrían cesar paulatinamente sus operaciones el próximo año". El ministro ha sido acusado de "falso optimismo", puesto que sus comentarios difieren totalmente de los de los líderes militares. El general Sir David Richards, que pasará a ser líder del ejército en dos semanas, ha declarado recientemente que la misión podría durar hasta 30 ó 40 años.
El primer ministro y el secretario de Defensa además han prometido abordar la escasez de equipos, algo especialmente crucial ahora que la OTAN se encuentra en alerta ante las próximas elecciones afganas del 20 de agosto. Han aumentado las peticiones de una revisión de la política británica en Afganistán, ya que las 204 víctimas "podría sembrar las semillas de la duda" en la opinión pública, según el coronel Richard Kemp, que estuvo al mando de las fuerzas británicas en Afganistán entre 2003 y 2004. Sin embargo, según una encuesta de YouGov para Sky, tres cuartas partes del público estima lo contrario, es decir, que no se está haciendo lo suficiente en Afganistán.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.