"Un 14 de julio en luto", titula Le Parisien. Y es que la víspera de la fiesta nacional, Francia amaneció con la muerte de cinco de sus soldados en Afganistán (y otros cuatro heridos graves) a raíz de un atentado suicida perpetrado en la región de Kapisa, al noreste de Kabul. El ataque ha sido reivindicado por los talibanes. "La emoción en el país y en el ejercito es mayor, pues el atentado llega un día después de anunciarse una primera retirada de las tropas en Afganistán", escribe el diario parisino. De visita por la zona, Nicolas Sarkozy había confirmado el repliegue gradual de 1.000 efectivos de aquí a 2012, es decir, un cuarto de los soldados franceses actualmente desplegados en aquel país. El ataque, apunta Le Parisien, "supone el golpe más duro sufrido por las fuerzas francesas desde la emboscada de Uzbin el 18 de agosto de 2008, donde perecieron 10 militares".
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.