Dos títulares aparecen en la portada de Libération representando sendas situaciones difíciles para Francia : "Libia : Francia en una trampa" y "Siria : Francia en el punto de mira". El siEIO recoge la apertura de los debates que se llevarán a cabo hoy en el Parlamento francés sobre el futuro de las operaciones militares en Libia. Francia, recuerda el periodico, "a la cabeza de la coalición occidental, se encuentra estancada en un conflicto mucho más largo de lo que había apostado". Aunque la oposición socialista debería continuar dando su apoyo a la operación, el debate que se abre hoy en la Asamblea nacional es bienvenido, escribe Libération. Porque "evidentemente, el objetivo de la guerra de Sarkozy y de los aliados es expulsar a Gadafi, sin descartar el uso de la fuerza." Y "hoy, París manda señales equívocas sobre la posibilidad de negociar con Gadafi, que podría incluso quedarse en Libia (...), lo que demuestra que la opción militar no era la solución breve y operativa prometidas por los estrategas de la Cámara para instaurar la democracia en Trípoli".
En Siria, París tiene que afrontar el ataque a su embajada de Damasco por parte de "manifestantes" en favor del régimen de Bachar Al Assad. "Un signo más de que el régimen sirio está perdiendo terreno, incluso dando la impresión de quedarse mudo", esta operación que también apuntaba a la embajada estadounidense, parece ser una respuesta a la visita de los embajadores norteamericano y francés a los opositores del régimen en la ciudad de Hama.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.