“Europa teme por Italia”, titula Financial Times Deutschland (FTD), mientras los Veintisiete mantienen una reunión de urgencia en Bruselas el 11 de julio. Desde finales de la semana pasada, Italia se ha convertido en el blanco de los mercados, donde los intereses para la financiación de su deuda alcanzan cifras récord. Según un alto diplomático citado por el periódico de Hamburgo, el comisario de la moneda única, Olli Rehn, está “extremadamente preocupado por el desarrollo de la situación en Italia” y exige “finalmente una solución global para no tener que ocuparse individualmente de un país tras otro”.
Según el periódico berlinés Die Welt, el Banco Central Europeo propone una extensión del mecanismo de rescate europeo hasta los 1,5 billones de euros. En su editorial, el FTD señala que una vez más se impone una solución rápida. “Hasta ahora, la estrategia de rescate tenía por objetivo calmar las inquietudes sobre los pequeños Estados europeos para evitar otro choque. Sin embargo, la quiebra de Italia convertiría esta estrategia en una mera cortina de humo”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.