“Las agencias de calificación amenazan la ayuda a Grecia”, titula Público. Según el periódico de Lisboa, el actual debate sobre un nuevo paquete de ayudas de 85 billones de euros a Grecia puede acabar hecho añicos. “Los bancos alemanes y franceses están deseando formar parte de la recuperación de la deuda griega (por ejemplo, aumentando los plazos de pago) para que las agencias de calificación no devalúen aún más la situación de riesgo del país.” Esto es exactamente lo que Fitch y Standard & Poors (las dos mayores agencias de calificación) están amenazando hacer. Las agencias dicen que las negociaciones actuales entre la UE y Grecia están llevando “a una suspensión de pagos, según nuestros criterios”. Tres días después de que ministros de la eurozona acordaran entregar el último paquete de ayudas a Grecia (valorado en 12 billones de euros), y antes de que se hayan puesto de acuerdo en la aprobación de nuevas medidas, la presión sobre el país está creciendo de nuevo.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.