“Llegan los emisarios de Bruselas”, titula el periódico de centro-izquierda To Ethnos, que cita en portada las declaraciones del presidente del Eurogrupo publicadas el 3 de julio por la revista alemana Focus. Jean-Claude Juncker ha dejado las cosas claras: el país está bajo tutela económica y presupuestaria. Ahora que el Parlamento ha adoptado el plan de rigor 2012-2015, y que la UE a dado luz verde para la concesión de otro préstamo de 12 millones de euros a Grecia dentro del paquete de ayudas concedido al país el año pasado, “los europeos quieren resultados”. “Se pone en práctica una forma de protectorado con los emisarios que tendrán que controlar sobre todo la aplicación del programa de privatizaciones. Esperan una señal clara y rápida”, escribe el diario.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.