Eslovaquia está de luto tras la muerte de veinte mineros en una explosión ocurrida el 10 de agosto en una mina de lignito, en Handlová. La explosión se produjo después de que se declarase un incendio a 330 metros bajo tierra; las víctimas, que habían bajado hasta allí para apagarlo, murieron por el impacto de la onda expansiva. “Es la segunda tragedia más grave de la historia de Eslovaquia”, escribe el periódico SME, en alusión al accidente de un avión militar que causó 42 muertos en 2006. Tras el drama de Handlová el gobierno eslovaco ha decretado duelo nacional y ha prometido a las familias de las víctimas una indemnización de 45.100 euros. “Esa mina ha sido siempre peligrosa y era cuestión de tiempo que se produjera una tragedia como ésta”, declaró un antiguo minero de Handlová al periódico de Bratislava.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.