Los europeos ya tienen lo que querían. El 28 de junio la francesa Christine Lagarde fue nombrada directora general del Fondo Monetario Internacional. La ministra de Economía sucede así a su compatriota, Dominique Strauss-Kahn, inculpado a finales del mes de mayo por la Fiscalía de Nueva York a causa de una agresión sexual ocurrida en la habitación de hotel del político; hecho que permite a Libération hacer un acertado juego de palabras en portada: “FMI – Lagarde toma la suite” ya que en francés el término hace referencia tanto a la sucesión como al conocido incidente de Strauss-Kahn.
“El nombramiento de Christine Lagarde viene a recordar, muy oportunamente, la pujanza de la zona euro – apunta el diario – . La ministra de Economía no ha resultado elegida por ser francesa sino por encarnar a la unión monetaria europea. A pesar de verse gravemente sacudido por la crisis de la deuda, el euro participa de lleno en la estabilidad (a todas luces, difícil) del sector financiero. Ha sido positivo reafirmar este hecho, tanto en París como en Washington”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.