No son más que 200 los firmantes, pero representan el núcleo duro de la economía alemana. “Las PYMES contra Merkel”, anuncia el Handelsblatt, que publica una carta abierta de los propietarios de las pequeñas y medianas empresas que consideran que la canciller ha tomado “una vía nefasta con su política de rescate permanente del euro”. Exigen a los diputados que fijen un plazo para acabar con “esta política de endeudamiento irresponsable”, se ponen en guardia contra una unión de transferencia en Europa y solicitan una modificación de los tratados europeos, abordando la inclusión de una salida de la zona euro. Con estos empresarios, que la canciller suele calificar de “pilares de nuestra prosperidad”, el diario económico apunta que Angela Merkel va camino de perder su apoyo más fiel.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.