Las “finanzas islámicas” – denominadas también “inversiones compatibles con la sharia”, que nada tienen que ver con el integrismo religioso o con la financiación de actividades terroristas – reúnen actividades bancarias que obedecen los principios del Corán. Este mercado, en plena expansión, suscita cada vez más interés en los bancos occidentales y en las universidades, según recoge el periódico francés Libération. El próximo mes de noviembre, la Universidad Dauphine de París pondrá en marcha un Máster de 2 años de duración sobre “Principios y prácticas de las finanzas islámicas”. “En el programa se incluyen: (…) el derecho de los mercados en el marco de las finanzas islámicas, los regímenes de los contratos en el derecho musulmán y el reparto de los capitales islámicos en el mundo”, detalla el rotativo, que recuerda que la sharia prohíbe, entre otros, los préstamos con intereses. De los 35 estudiantes ya inscritos, una treintena provienen de despachos de abogados o de instituciones financieras y son franceses, pero también hay belgas, alemanes y suizos.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.