“Planificando la presidencia” titula el Polska The Times, en referencia a los últimos preparativos de Polonia de cara a ostentar la presidencia de la UE a partir del próximo uno de julio. Las conferencias, reuniones, conciertos y eventos culturales que conlleva la presidencia costarán varios cientos de millones de zlotys. “Nadie lo manifiesta públicamente, pero está claro que Varsovia quiere organizar la presidencia de la UE más impresionante desde que entró en vigor el Tratado de Lisboa”, recoge el diario, señalando que el evento más relevante será la cumbre de la Asociación Oriental, que tendrá lugar el 29 y 30 de septiembre en Varsovia.
A principios de mes, el primer ministro Donald Tusk acudió a París particularmente para convencer al presidente francés Nicolas Sarkozy de que participase en la cumbre, y parece que la visita tuvo buena acogida. También existen altas probabilidades de que asista la canciller alemana Angela Merkel. Otros posibles hitos del periodo pueden ser la firma del tratado de adhesión con Croacia y un acuerdo de asociación con Ucrania. A lo largo del semestre, tendrán lugar eventos culturales para promocionar Polonia en diez capitales, Bruselas, Varsovia, Moscú, Pekín y Tokio entre ellas. Todo ello, concluye el Polska The Times, para “demostrar el entusiasmo polaco por la idea de la integración europea”.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.