La Unión Europea ha entrado en una nueva fase, la de la “transferencia de riqueza”, considera Arie Elshout, corresponsal del Volkskrant. Para el periodista, el “juego de los miles de millones” en torno a Grecia podría ser el principio de un proceso estructural que, en nombre de la unidad, obligue a los países ricos a transferir una parte de su riqueza a los países en crisis.
En opinión de Elshout, “es imposible desplumar a un pollo y también lo es devolver el rescate de miles de millones. Especialmente si el pollo posee un arma con la que chantajear: ‘Si yo caigo, todos caerán conmigo’”.
Los países más ricos de Europa tienen dos opciones. La primera, la que el periodista denomina “el dilema del alpinista”: “Se deja a los heridos atrás, para evitar que el resto también perezca. En resumen, o se crean dos grupos dentro de los países del euro, o bien, se abandona el euro”.
La segunda solución es “la transferencia de riqueza”. “El economista y premio Nobel americano Paul Krugman lo denomina "la unión de transferencias" y consiste en que los Gobiernos fuertes ayuden automáticamente a los más débiles”.
Para Arie Elshout, puede optarse por esta segunda alternativa “sobre la base del bonito principio de solidaridad y de la convicción de una Europa unificada. Pero los políticos deberían entonces legitimar esta decisión de manera democrática y ser honestos al decir que esos miles de millones no son abstractos, sino que habrá que aportarlos. Serán los contribuyentes, los propietarios, los pensionistas, los padres de niños y adolescentes en edad escolar, los beneficiarios del sistema de salud, los consumidores de arte y cultura. En resumen, serán ustedes».
Esta evolución va a modificar el concepto de solidaridad entre europeos sobre el que se sustenta la UE, consideran Ryszard Petru y Paweł Świeboda. En las páginas de Gazeta Wyborcza, el presidente de la Sociedad de Economistas Polacos y el del think tank [laboratorio de ideas] demosEuropa opinan que, con la crisis, Europa ya no se divide “entre ricos y pobres según un eje Este y Oeste” sino “entre un Norte conservador y un Sur despilfarrador y sin perspectiva”.
De hecho, la solidaridad puesta en práctica durante las ampliaciones de 2004 y 2007 cede su puesto a una nueva solidaridad que, según constatan ambos autores, tiende a reflotar a los países periféricos de la zona euro para salvar las instituciones financieras del próspero centro. Pero ello crea problemas y debería romperse el círculo vicioso de los nuevos préstamos, disimulados bajo el eufemismo de "mecanismos europeos". Ryszard Petru y Paweł Świeboda abogan por concentrarse sobre lo que favorece el crecimiento en el conjunto de la UE: el aumento de la productividad.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.