“Rory: merecemos vivir en paz” titula el Belfast Telegraph. Tras la violencia sectaria que azotó un barrio de Belfast en las noches del 21 y 22 de junio, el diario norirlandés se hace eco de las reflexiones del héroe del golf local Rory McIlroy, que acaba de ganar el US Open, y que está “entristecido por la violencia en las calles”. “La nueva sensación del golf declaró que sus compatriotas, hombres y mujeres, merecían algo mejor”, publica el Telegraph. "Es triste ver qué ha ocurrido en las últimas dos noches”, se lamenta McIlroy, añadiendo que “me consta que el 99.9% de la población no quiere que pase”. El pasado lunes, en un barrio católico de Belfast, varias casas particulares y una iglesia católica fueron atacadas por un grupo de entre doscientos y trescientos unionistas que accedieron a esa zona con cócteles molotov, piedras, palos y botes de pintura. Los disturbios se desencadenaron cuando los católicos salieron a defenderse. Se cree que el ataque fue organizado por un renegado del grupo paramilitar Fuerza de Voluntarios del Ulster (UVF) conocido como “la Bestia del Este”. El UVF, que durante la época más cruenta de Irlanda del Norte asesinó a 481 católicos – la mayoría civiles – terminó oficialmente su campaña en 2007, entregando sus armas en 2009.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.