La economía alemana no es tan sólida como parece. Al menos así opina The Economist. Al basarse en la exportación de automóviles y los bienes de equipamiento de calidad, "hoy es víctima de su éxito", constata el semanario londinense. "Los mercados mundiales son volátiles: el excedente de la balanza de pagos ha caído la mitad en relación a un formidable 8% del PIB el año pasado". La solución: desarrollar el sector de los servicios, aunque los alemanes se hayan mostrado siempre reticentes a hacerlo, así como facilitar la creación de empresas.
"Desde hace una década, las empresas, los sindicatos y los políticos alemanes se han propuesto hacer competitiva su economía de exportación, con unos resultados espectaculares. Ahora, su país debe reforzar su economía interior", recomienda The Economist cuando se acercan las elecciones legislativas del 27 de septiembre. "Ha llegado el momento de experimentar", concluye el semanario.
El jefe de la coalición de la izquierda radical Syriza, vencedor en las elecciones del 6 de mayo, es la figura ascendente de la política griega. A tres semanas de las elecciones legislativas del 17 de junio, su programa, que oscila entre el pragmatismo y la lucha de clases, preocupa a muchas capitales europeas.
Las tribulaciones económicas de Europa nos han obligado a intentar comprender el mundo secreto de las finanzas globales. Pero ahora que prestamos más atención a los intereses de los bonos y a los mecanismos de estabilidad, nos ha quedado claro que los expertos, desde lo alto de la cumbre del Olimpo, tampoco saben qué está ocurriendo.
La organización de la edición de 2012 de la gran fiesta musical en Azerbaiyán, país que dista de ser una democracia modelo, suscita reservas en Europa. Y son muchos los que denuncian la benevolencia mostrada hacia el régimen de Bakú.